Los “treinta años gloriosos” –uno de los ciclos expansivos
más largos del capitalismo- se terminaron con la crisis de 1973, en que los
precios del petróleo subieron abruptamente, comprometiendo el desarrollo de los
países industriales y acarreando consecuencias a escala mundial.
El efecto recesivo en los países industriales
Aunque el incremento del precio del petróleo repercutió en
el mundo entero, los grandes consumidores –los países industrializados- fueron
los más perjudicados. La consecuencia inmediata fue el desequilibrio de la
balanza de pagos, ya que debían pagar más dólares por las importaciones
petroleras. El encarecimiento del crudo aumentó los costos de la producción
manufacturera y disminuyó las ganancias de los empresarios. Algunos ramos como
la industria química, la automotriz y la siderurgia, redujeron la producción y
los salarios para enfrentar la crisis. Mientras los artículos subían de precio,
los sueldos bajaban; muchas fábricas cerraron o despidieron empleados y en
algunos países se trabajó a medio horario.
El conocido ciclo de las crisis capitalistas estaba a la
vista: inflación, disminución de la demanda, desocupación, descenso de la
producción… en Europa, Estados Unidos y Japón –motores del capitalismo mundial-
se frenó el crecimiento del PBI y el modelo industrial de la sociedad de
consumo entró en crisis.
La reacción neoliberal
Los gobiernos tomaron medidas para paliar la crisis. Dado que
era imposible aumentar los impuestos, recortaron los gastos sociales,
eliminando muchos programas de asistencia que habían caracterizado el Estado de
bienestar”. En muchos casos, la retirada del Estado de su papel en la economía
significó la privatización de las empresas públicas, cuya venta a particulares
proporcionaba ingresos, pero también muchas veces producía un aumento de las
tarifas.
Las nuevas prácticas económicas tuvieron su correspondiente
justificación teórica. A partir de los años 80 se abrió paso el término neoliberalismo para definir este regreso
del mercado como el mejor regulador de la economía. El Estado interventor, con
sus costos excesivos, se veía como un obstáculo al desarrollo económico. El viejo
principio liberal de la vieja competencia aparecía como la base para lograr una
economía sana, no subsidiada por el Estado. Pero las condiciones para competir
eran diferentes. Las multinacionales, los trust, los grandes conglomerados
financieros, hacían poco viable la libre competencia en condiciones de igualdad
para las empresas. De todos modos, el neoliberalismo cobró fuerza como práctica
y fue adoptado por muchos gobiernos, con Estados Unidos y Gran Bretaña a la
cabeza. Como teoría económica fue defendida por el economista Milton Friedman y
la Escuela de Economía de Chicago. Entre sus principios, volvía a asignársele al
Estado el papel de cuidar los intereses del capital. Esto significaba, entre
otras cosas, recortar el gasto público –reducir empresas y funcionarios
estatales, así como políticas sociales- y mantener bajo control las demandas de
los trabajadores, proponiendo contratos flexibles de trabajo. Que esto fuera
aceptado por los sindicatos solo era posible teniendo en cuenta el alto nivel
de desempleo y la pérdida de influencia de los trabajadores, una vez que el modelo
industrial tradicional había entrado en crisis.
Cuestionario:
1.¿Cuáles fueron las consecuencias de la crisis
del petróleo de 1973?
2.¿Qué medidas tomaron los gobiernos?
3.¿Cuáles eran los principios del neoliberalismo?
4.¿Quién debía regular la economía según el
neoliberalismo, el Estado o el mercado? ¿Qué papel debía cumplir el Estado?
¿Qué papel debía cumplir el mercado?
5.¿Qué sucedió con los trabajadores y los
sindicatos durante este período?
Aunque
el predominio de la economía estadounidense en el mundo durante las décadas
posteriores a la segunda guerra mundial fue abrumador, Europa creció a un ritmo
aún más acelerado, teniendo en cuenta las pésimas condiciones en que quedó
después de la guerra. Los países tuvieron gobiernos de distinto tipo pero todos
aplicaron el intervencionismo estatal en la economía y la fórmula propuesta por
el economista inglés John M. Keynes. El Estado tenía que asegurar buenos salarios
reales, buenos servicios y beneficios sociales que permitieran que los
ciudadanos tuvieran el poder adquisitivo para retroalimentar la producción y
también pudieran pagar los impuestos, con que el Estado recuperaba parte de la
inversión en obras públicas y en servicios sociales básicos como salud y
educación. Un Estado preocupado por dar un servicio a sus ciudadanos era también
una garantía contra el avance de las ideas socialistas. Se reconocieron los
derechos sindicales y se afirmaron prácticas de negociación colectiva. El “Estado
de bienestar” se implementó para demostrar que el capitalismo daba
posibilidades de mejorar las condiciones económicas y sociales de los
trabajadores. Así, las políticas económicas aplicadas en Occidente afirmaron la
democracia. Incluso en países con fuerte arraigo de partidos socialistas o
comunistas, estos no cuestionaron el sistema.
Uruguay 1945-1955
El neobatllismo
Entre 1945 y
1955 el Uruguay vivió su década dorada. Prosperidad, democracia estable y
sociedad integrada lo convertían en “la suiza de América”.
Por “neobatllismo”
se conoce a la política promovida por Luis Batlle Berres (sobrino de José
Batlle y Ordoñez) cuando accedió a la presidencia en agosto de 1947, durante su
gobierno hasta 1951 y el predomino de su sector político en los gobiernos del
Partido Colorado hasta 1959. Luis Batlle era partidario del intervencionismo
estatal y de una amplia legislación social. El eje de la política neobatllista
fue la promoción de la industria, especialmente la de sustitución de
importaciones.
Políticas sociales
Para el
neobatllismo, la prosperidad debía promover una sociedad justa. Esta no se generaba
automáticamente por el libre juego del mercado; el Estado debía plantear
medidas que permitieran una distribución más equitativa del ingreso. Así, se continuó la legislación laboral
iniciada en los años cuarenta, propiciando acuerdos tripartitos
(Estado-empresarios-trabajadores), aumentos salariales, la subvención a los
productos de la canasta básica y el apoyo a la salud y la enseñanza pública. En
el contexto de la guerra fría, no dejaba de ser otra forma de oponerse al
avance de las ideas socialistas. Luis Batlle afirmaba que “apresurarse a ser
justos es luchar por el orden”. Esta definición planteaba anticiparse a los
conflictos sociales para evitar la lucha de clases.
Fuente: Artagaveytia y Barbero. Historia 3. Mundo, América Latina y
Uruguay, 1850-2000. Santillana.
Cuestionario:
1.¿Qué
era el Estado de Bienestar?
2.¿Qué
trataba de asegurar el Estado de Bienestar? ¿Con qué objetivos?
3. ¿Cuál fue el eje de la política neobatllista?
4.¿Qué
papel debía cumplir el Estado según el neobatllismo?
5.¿Puede
afirmarse que el neobatllismo era un Estado de bienestar? ¿Por qué?
Como Europa y
Estados Unidos, América Latina intentó compensar la crisis reduciendo sus
compras al exterior. Al no existir una infraestructura industrial que pudiera
suplir los artículos importados, los gobiernos decidieron impulsar la industria
de sustitución de importaciones (ISI). Para desalentar las compras del exterior
subieron los aranceles aduaneros. En consecuencia, los artículos importados
eran caros y escasos, lo que favorecía la producción nacional sustitutiva. En un
principio, esto significó la instalación o el desarrollo de fábricas de bienes
de consumo, como alimentos, bebidas, calzados o vestimentas. Eran “industrias
livianas”, que requerían poca inversión tecnológica.
Sin embargo,
la producción de otros bienes, también necesarios, o el propósito de ampliar el
desarrollo industrial, seguía dependiendo de compras “caras” del exterior, como
maquinaria, camiones, bienes intermedios y combustibles. Para facilitar la
importación de estos rubros, los gobiernos fijaron un “dólar” más barato que el
que se aplicaba para comprar otros productos. También determinaron diferentes
cuotas o cupos de importación, según se considerara si el bien importado
favorecía o no el desarrollo económico.
Los países que
lograron implementar el modelo ISI atravesaron más rápidamente la fase aguda de
la depresión (1929-1933) y sentaron las bases de un desarrollo industrial que
modificó el modelo de “crecimiento hacia afuera” por uno de crecimiento “hacia
adentro”.
El intervencionismo estatal
La
adopción de estas medidas requirió de una intervención directa del Estado en la
economía. Era necesario en países que carecían de suficiente acumulación de
capital en el sector privado o, si la había, se invertía en actividades
especulativas.
En muchos
casos el Estado se convirtió en el gran inversor, asumiendo emprendimientos
económicos en el sector energético, metalúrgico, químico, u otros rubros
considerados estratégicos, como las obras públicas. Otros aspectos de la
intervención estatal fueron la devaluación de la moneda que encarecía las
importaciones y daba al exportador un ingreso en divisas que le rendía más en
la moneda nacional, y el contralor de cambios, que fijaba cambios múltiples
diferenciales según el interés que tuviera el país en importar determinados
productos.
Durante este
período se establecieron bancos centrales estatales para instrumentar la
política cambiaria y monetaria decidida por los gobiernos y se formaron
organismos de regulación de producción y precios.
Fuente: Artagaveytia y Barbero.
Historia 3. Mundo, América Latina y Uruguay, 1850-2000. Santillana.
Cuestionario:
1.¿Qué
fue la industrialización por sustitución de importaciones?
2.¿Cómo
se hizo para favorecerla? ¿Quién la favorecía?
3.¿Qué
tipo de industria se desarrolló?
4.¿De
qué dependía la industrialización? ¿Cómo se facilitaba este aspecto?
5.¿Qué
es el intervencionismo estatal? ¿Qué ejemplos se mencionan en el texto?
Los hechos más importantes de la Segunda Guerra Mundial
Voy a hablar sobre los hechos más importantes de la Segunda Guerra
Mundial, he elegido este tema porque considero que en realidad no
sabemos muchas cosas sobre ella y me parece interesante.
Primero hablaré sobre la invasión de Polonia, continuaré con Pearl
Harbor, hablaré sobre la Batalla de Stalingrado, después del Desembarco
de Normandía y finalizaré con Hiroshima y Nagasaki.
Aliados Los principales aliados fueron Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá,
pero también estaban los aliados invadidos como Polonia, Francia y
Noruega. En el otro bando estaban los nazis, los japoneses y los
italianos. Por otra parte había países neutros como España, Suiza o
Suecia. También estaba Rusia (Unión Soviética) que al principio ayudó a Alemania con la
invasión de Polonia pero que al final de la campaña fue invadida. La Invasión de Polonia
La Invasión de Polonia en 1939 realizada por la Alemania Nazi
anexionándose a Polonia, se inició el 1 de septiembre de 1939 y finalizó
con la rendición del ejército polaco. Esta invasión provoco la Segunda
Guerra Mundial.
Este ataque fue el primero de Hitler. Fue una fácil derrota ya que los
polacos se encontraban en minoría. La caída de Polonia se vio debida a
la ayuda de la Unión Soviética a Hitler y la ausencia de ayuda de sus
aliados Reino Unido y Francia. Se provocó la muerte de más del 20% de la
población polaca. Tras la invasión de Polonia, Alemania recibió un
ultimátum de Francia y Gran Bretaña, debido al incumplimiento del
tratado de Múnich por parte de Alemania ya que en él no se permitía
ninguna invasión más a territorios europeos de Alemania.
Pearl Harbor
El ataque a Pearl Harbor fue ejecutado por la Marina Imperial Japonesa
en el 7 de diciembre de 1941. Fue dirigido contra la Armada de los
Estados Unidos y sus fuerzas aéreas. Esto provocó la Campaña del
Pacífico de la Segunda Guerra Mundial.El objetivo era destruir la flota americana y ocupar las colonias
europeas en el Pacífico para poder romper la crisis que sufría Japón. El
ataque mató a más de 2000 militares. Después del ataque Roosevelt
declaró la guerra a Japón y Hitler pronto Hitler hizo lo mismo con
Estados Unidos.
Stalingrado
La Batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento entre los alemanes y los
soviéticos que luchaban por el poder de la ciudad de Stalingrado entre
el 23 de agosto de 1942 y febrero de 1943. Las bajas fueron de al menos
de 4 millones de personas entre soldados y civiles. Esta batalla es
considerada como la más sangrienta de la historia. La insistencia de Hitler a no renunciar a esta ciudad debido a que era
una rica región petrolera del Cáucaso provocó la muerte de millones de
soldados, la derrota de los alemanes significo la perdida de la
esperanza por la conquista de Rusia y produjo que muchos oficiales nazis
se convencieran de que Hitler estaba llevando a Alemania al desastre y a
participar en el atentado contra Hitler en la Operación Valkiria de
1944. Esta derrota significó un punto de inflexión en la guerra, el fin de la Alemania Nazi había comenzado.
El Desembarco de Normandía
El 6 de junio de 1944, conocido como el día D, los aliados iniciaron el
desembarco de un ejército formado por 150000 soldados americanos,
británicos y canadienses sobre las playas de Normandía, en el noreste de
Francia. Los principales aliados fueron Gran Bretaña, Estados Unidos y
Canadá. Este plan fue ejecutado en las playas de Omaha y Utah por parte
de los norteamericanos, Sword y Gold por parte de los Británicos y Juno
por los canadienses. El propósito de este plan era erradicar a los nazis en Francia y
continuar hasta Alemania para reunirse con las tropas rusas. Para
distraer a los nazis los bombarderos atacaron el pueblo de Calais para
hacerles creer que ese era el objetivo. A primera hora del 6 de junio varios hombres tomaron los puentes entre
el Sena y el Loira destruyéndolos y más tarde tomaron las carreteras y
líneas ferroviarias para que los nazis no pudieran recibir ayuda. El 25
de agosto, un mes y medio después, las fuerzas aliadas liberaron París. (...)
Hiroshima y Nagasaki
A parte del frente europeo también había otro en el Pacífico, entre Japón contra los Estados Unidos.
Los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares
ordenados por Harry Truman, presidente de Estados Unidos contra Japón.
Se efectuaron entre el 6 y 9 de agosto de 1945 provocando el fin de la
Segunda Guerra Mundial. El arma nuclear “Little Boy” fue soltada sobre
Hiroshima el 6 de agosto y la bomba “Fat Man” contra Nagasaki el 9.
Estos ataques constituyen los únicos nucleares de la historia.
Estas bombas mataron a 220000 personas, desde entonces ha habido casos de enfermedades debidas a la radiación liberada. Seis días después de la detonación sobre Nagasaki Japón anunció su
rendición frente a los Aliados, concluyendo así, la Guerra del pacífico y
la Segunda Guerra Mundial, desde 1939 a 1945. Al finalizar la guerra
Japón fue ocupada por Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva
Zelanda.
Con el fin de la segunda guerra mundial
en 1945, comenzó un largo enfrentamiento entre Estados Unidos y la
Unión Soviética, las dos potencias industriales que desplazaron a
Europa de su hegemonía internacional y se disputaron la supremacía
mundial durante cuatro décadas. Estas potencias representaban
concepciones económicas, sociales y políticas opuestas y creían
que debían extender su sistema al resto del mundo. Detrás de esta
idea había también intereses económicos, porque muchas colonias
europeas que contaban con materas primas muy valiosas venían
logrando su independencia, y las dos potencias trataban de tener
influencia en estos nuevos países, para lo cual necesitaban de
gobiernos amigos.
La doctrina truman
En 1948 el presidente estadounidense
Harry Truman consideró que su país estaba obligado a mantener una
política exterior intervencionista -esto es “meterse” en los
asuntos políticos de todos los países a nivel mundial- con el
objetivo de evitar la expansión de la Unión Soviética. Estados
Unidos decía defender a los países del “mundo libre”, es decir,
aquellos países donde los ciudadanos elegían libremente a sus
gobernantes, optando entre dos o más partidos políticos, existía
libertad de expresión y, en el plano económico, se respetaba la
propiedad privada y las inversiones de los empresarios capitalistas,
y la existencia de clases sociales según la riqueza que pudiesen
generar las personas. La Unión Soviética, por su parte,
representaba un modelo diferente, donde el Estado se había hecho
cargo de la producción y la satisfacción de las necesidades básicas
de la población, eliminándose la propiedad privada, pretendiendo
hacer lo mismo con las clases sociales, para lo cual se consideraba
necesario sustituir la democracia por el gobierno de un solo partido
político, el Partido Comunista. Al terminar la segunda guerra
mundial el “modelo soviético” (llamado socialismo real o
comunismo), fue adoptado -a veces impuesto por la fuerza- en los
países de Europa Oriental (Alemania Oriental, Polonia,
Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Albania).
El presidente Truman consideró que su
país debía liderar “el combate de la democracia contra el
comunismo”, prestando ayuda económica, respaldo político e
incluso militar a los países que se veían amenazados por el
“enemigo comunista”, es decir, por todos los partidos comunistas
que existían en muchos países del mundo y que recibían el respaldo
político de la Unión Soviética. La primer decisión que los
Estados Unidos tomaron al respecto fue ayudar económicamente a los
países europeos destruidos por la guerra mundial, porque veían que
la pobreza ocasionada por tantos años de guerra llevaba a muchos
ciudadanos a votar por los partidos comunistas y socialistas en las
elecciones.
En la década de 1950, en los Estados
Unidos, la lucha contra el “enemigo comunista” se convirtió en
una “cacería de brujas”, organizada por un senador del partido
republicano, Joseph McCarthy, quien entendía que ser comunista o
simpatizar con ellos era una actitud “antiestadounidense”. Por
eso se dedicó a perseguir a quienes consideraba sospechosos de estar
“con el comunismo” o de ser “espías”, atacando
principalmente a personas vinculadas a la política, las
universidades, los sindicatos y la cultura. El Partido Comunista de
los EEUU fue prohibido. Esta actitud se conoció a partir de entonces
como macarthismo, y se trasladó a todos los países donde de alguna
forma comenzó a desarrollarse la “guerra fría”. En Uruguay
estas actitudes comenzaron a darse a partir de 1960.
El mundo dividido en bloques
El enfrentamiento
entre los EEUU y la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas) por la supremacía mundial tomó con frecuencia la forma
de un conflicto armado que nunca afectó sus territorios, sino que se
jugó en terceros países, sin que las dos potencias lucharan
directamente entre sí. Esto se debió a que ambas contaron con
armamento nuclear que aseguraba la destrucción mutua en caso de
enfrentarse militarmente. Cuando hicieron la guerra, la hicieron a
través de algún aliado; cuando una de ellas intervenía
directamente, la otra no lo hacía. Estos conflictos bélicos se
conocen como “puntos calientes” de la guerra fría: fueron muy
importantes la guerra de Corea (1950-1953) y la guerra de Vietnam
(1965-1973), con la participación directa de los Estados Unidos.
Los carteles dicen: "No usar bajo ningún motivo porque el enemigo puede tomar represalias"
La ampliación de
la hegemonía de los “dos grandes” -es decir, el predominio sobre
determinadas regiones del planeta- se hizo a través de la
intervención política y militar, pero fundamentalmente se
implementaron alianzas militares, programas de ayuda económica y
cultural. En menos de veinte años, el mundo quedó dividido en dos
bloques de países: el bloque occidental, capitalista, también
llamado por sus defensores “el mundo libre”, y el bloque
oriental, socialista o comunista, liderado por la Unión Soviética.
La Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Uruguay presentó los
avances y retrocesos de los derechos humanos en nuestro país en la
presentación del Informe Anual de la Organización.
[Enrique
Mosconi (1877-1940). Fue un militar e ingeniero argentino, conocido
principalmente por haber sido pionero en la organización de la
exploración y explotación de petróleo en Argentina. Fue el
ideólogo y primer director de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales
(YPF)]
El
16 de octubre de 1922 Mosconi fue nombrado director General de
Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), donde permanecería por
ocho años, dedicando grandes esfuerzos para incrementar la
exploración y desarrollo de la extracción de petróleo.
YPF
recibió un monto inicial de 8 millones de pesos de parte del
gobierno nacional, y desde ese momento fue autosuficiente,
financiándose a sí misma con las ganancias provenientes de la
extracción de petróleo y, por supuesto, sin préstamos ni
inversiones extranjeras. En 1925 Mosconi consideró la posibilidad
de una sociedad mixta estatal y privada, pero en 1928 se retractó
al expresar: “No queda otro camino que el monopolio del Estado
pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta
industria: la producción, la elaboración, el transporte y el
comercio [...] Sin monopolio del petróleo es difícil, diré más,
es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha
comercial las organizaciones del capital privado”.
“Resulta
inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar
nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de
exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a
éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en
lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el
bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar
nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”, señalaba en
aquel tiempo.
Entre
1927 y 1928 Mosconi recorrió América Latina informando a las
autoridades sobre la experiencia argentina con los combustibles
fósiles, promoviendo la integración de esfuerzos en materia de
petróleo. Mosconi fue el mayor impulsor de una política nacional
que puso los recursos naturales al servicio del desarrollo
económico, industrial y social de la Nación. Defendió la
nacionalización de estos recursos, un absoluto monopolio estatal en
su exploración y explotación, la necesidad de los países
latinoamericanos de tomar medidas coordinadas en este asunto, y la
promulgación de leyes relacionadas con los recursos naturales que
fueran ventajosas para los intereses de los estados nacionales. La
influencia de esta doctrina tuvo impacto en México, Brasil,
Uruguay, Bolivia y Colombia.
Uruguay,
1931
Sobre
la creación de ANCAP
El
monopolio de los alcoholes se encontraba en discusión legislativa
desde el año 1902, mientras que el de refinación de petróleo y
fabricación de portland desde 1929. Diez años antes de la creación
de Ancap, don José Batlle y Ordóñez comenzaba, desde tribunas y en
editoriales del diario El Día, su prédica a favor de la creación
del ente energético: “La República envía al exterior en pago de
alcohol, kerosene y bencina, más de seis millones de pesos por año.
Una buena parte del oro que entra en ella, a cambio de sus productos,
vuelve a salir inmediatamente a cambio de esos artículos. Y esa masa
de dinero que se va, al par que aminora nuestra riqueza, contribuye
poderosamente a inclinar en contra de nosotros la balanza del
comercio internacional y a pagar las diferencias de cambio como las
que agobian a nuestra importación”. En otros escritos, el líder
del Partido Colorado, señalaba: “La República, puede, no obstante
librarse de los enormes tributos que pagamos, produciendo ella misma
el combustible que necesita, pudiendo ahorrar anualmente, mediante su
propia industria lo que ahora paga anualmente sin necesidad”.
Con
la dramática crisis del capitalismo, del año 1929 -que ocurre el
mismo año en que muere José Batlle y Ordóñez- muchos políticos
parecieron tomar conciencia de la necesidad que el monopolio del
alcohol, junto con la importación del petróleo crudo, eran un campo
básico y una estrategia fundamental para la actividad económica de
nuestro país.
La
oposición en contra
No
todos estaban de acuerdo con la creación de Ancap. Alguna prensa de
la época atacaba con fuertes editoriales la postura del gobierno
batllista en materia de monopolizaciones y arremetía, también,
contra legisladores de la oposición que habían acompañado, con su
voto, la iniciativa de crear Ancap.
El
18 de octubre de 1931, encontramos en “La Tribuna Popular”, un
diario identificado con los sectores herreristas del Partido
Nacional, un editorial donde se manifiesta: “El batllismo -si no se
pone coto a sus atropellos- nos conducirá al sovietismo. El
monopolio de la industria de los combustibles, es acabadamente
leninista y no sólo atenta el derecho inalienable de la iniciativa
particular, sino que sembrará desconfianzas que impedirán la
implantación de nuevas industrias, con grave perjuicio a nuestra
economía”.
“¿Quién
será el guapo que se atreva a establecer una nueva industria bajo la
vehemencia monopolizadora del batllismo?”, se preguntaba el
editorialista. Para terminar afirmando, después de otras
consideraciones, con esta reflexión: “A esto nos conducirá el
sovietismo batllista, que no ha hecho otra cosa, que fomentar en todo
el curso de su actuación pública, con fines electorales, la
empleomanía…”.
La
oposición a favor
Por
su parte, otro vocero del Partido Nacional, el diario El País,
sostenía en la página 7 del 16 de octubre de 1931: “Los partidos
que constituyen las dos grandes mayorías del electorado de la
República, han eliminado las diferencias de carácter político que
impedían la sanción de leyes que estimularan a la agricultura y que
tendieran a afirmar la independencia económica de nuestro país.
Entre esas leyes, figura la que crea un organismo autónnomo del
Estado para fabricar alcohol, portland y para refinar el petróleo o
sus derivados”. Más
adelante, se puede leer en este editorial: “El alcohol, será
extraído de productos agrícolas especialmente del maíz y del
boniato, abriéndose en la agricultura un amplio y remunerado campo
interno…”. En lo referente al portland, el matutino señalaba:
“La fabricación de portland por el Estado, tiene por objeto
utilizarlo en las obras nacionales y municipales, para que éstas
sean construidas al mínimo costo, como medio de hacerlas menos
gravosas para los contribuyentes”.
México,
1938
Fragmento
del Discurso del Presidente Lázaro Cárdenas con motivo de la
Expropiación Petrolera. Palacio Nacional, a 18 de marzo de 1938.
“Para
mayor justificación del acto que se anuncia, hagamos breve historia
del proceso creador de las compañías petroleras en México y de los
elementos con que se han desarrollado sus actividades. Se ha
dicho hasta el cansancio que la industria petrolera ha traído al
país cuantiosos capitales para su fomento y desarrollo.
Esta
afirmación es exagerada. Las compañías petroleras han gozado
durante muchos años, los más de su existencia, de grandes
privilegios para su desarrollo y expansión; de franquicias
aduanales; de exenciones fiscales y de prerrogativas innumerables, y
cuyos factores de privilegio, unidos a la prodigiosa potencialidad de
los mantos petrolíferos que la nación les concesionó, muchas veces
contra su voluntad y contra el derecho público, significan casi la
totalidad del verdadero capital de que se habla.
Riqueza
potencial de la nación; trabajo nativo pagado con exiguos salarios;
exención de impuestos; privilegios económicos y tolerancia
gubernamental, son los factores del auge de la industria del petróleo
en México. Examinemos la obra social de las empresas: ¿En
cuántos de los pueblos cercanos a las explotaciones petroleras hay
un hospital, una escuela o un centro social, o una obra de
aprovisionamiento o saneamiento de agua, o un campo deportivo, o una
planta de luz, aunque fuera a base de los muchos millones de metros
cúbicos del gas que desperdician las explotaciones?
¿En
cuál centro de actividad petrolífera, en cambio, no existe una
policía privada destinada a salvaguardar intereses particulares,
egoístas y algunas veces ilegales? De estas agrupaciones,
autorizadas o no por el Gobierno, hay muchas historias de atropellos,
de abusos y de asesinatos siempre en beneficio de la empresas.
¿Quién no sabe o no conoce la diferencia irritante que norma
la construcción de los campamentos de las compañías? Confort para
el personal extranjero; mediocridad, miseria e insalubridad para los
nacionales. Refrigeración y protección contra insectos para los
primeros; indiferencia y abandono, médico y medicinas siempre
regateadas para los segundos; salarios inferiores y trabajos rudos y
agotantes para los nuestros.”
Estas son las empresas petroleras creadas por los estados latinoamericanos. En el siguiente link puedes encontrar información sobre cada una de ellas, así como sobre la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo):
1. La revolución soviética y la dictadura de Stalin
Introducción
La revolución rusa fue uno de los acontecimientos clave de la historia del siglo XX. La primera guerra mundial sometió a tensiones brutales a la sociedad rusa y provocó la revolución que acabó con la autocracia zarista. Tras una efímera experiencia liberal, en noviembre de 1917 triunfó la primera revolución comunista de la historia.
Lenin dirigió con mano de hierro al nuevo estado soviético a través de un período de horror y calamidades. La primera guerra mundial, la revolución y la guerra civil golpearon duramente al tejido social ruso.
Stalin, su sucesor, concluyó la construcción de la dictadura comunista. La economía fue centralizada por el Estado y el poder político quedó en manos del dictador que controlaba férreamente al partido comunista y a la sociedad soviética. El terror estalinista configuró uno de los grandes regímenes totalitarios del siglo XX.
El Imperio ruso zarista
En 1914 el imperio zarista era una gran potencia que se extendía por veintidós millones de kilómetros cuadrados a lo largo de Europa y Asia y contaba con ciento setenta millones de habitantes.
Aunque los campesinos analfabetos seguían siendo la mayoría de la población del imperio, la inversión extranjera propició una intensa industrialización en unos pocos núcleos industriales. El sistema político seguía, sin embargo, inalterado. Rusia era una autocracia con un Zar con poder absoluto.
Diversos grupos clandestinos luchaban contra la monarquía rusa. Entre ellos, destacaba un pequeño grupo de marxistas revolucionarios dirigidos por Lenin. Conocidos como los bolcheviques, defendían una visión radical de marxismo con la disciplina propia de una organización clandestina.
La guerra mundial iniciada en 1914 fue especialmente dura en Rusia. En un país atrasado, el esfuerzo bélico (a mediados de 1915 los rusos habían sufrido más de dos millones de bajas) y la escasez de alimentos y combustible derrumbaron la moral de guerra de la población. Rusia se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria. La situación terminó por estallar en marzo de 1917.
La revolución soviética
Las penalidades de la guerra aumentaron el descontento de la población. Las derrotas en el frente, la escasez, el hambre llevaron a que en marzo de 1917 las protestas se extendieran en San Petersburgo. La negativa de las tropas a reprimir a la población precipitó la abdicación del zar y la proclamación de la república.
La revolución se radicalizó muy pronto. En octubre de 1917 los bolcheviques, dirigidos por Lenin y Trotsky, ejecutaron un golpe de estado que les llevó al poder. Rusia firmó el armisticio con Alemania en diciembre de ese año.
El triunfo bolchevique no fue fácil. Inmediatamente una coalición antibolchevique, apoyada por los países de la Entente, organizó el Ejército blanco que se enfrentó durante más de tres años al Ejército rojo comunista en una cruenta guerra civil. Tras la victoria bolchevique, en 1922 nació la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
La muerte de Lenin en 1924 abrió por la lucha por la sucesión entre Trotsky y Stalin. La victoria de este último llevó al establecimiento de una cruel dictadura totalitaria en la URSS.
La dictadura de Stalin
A fines de los años 1920, Stalin había asentado su poder sobre estado soviético. Rápidamente tomó una decisión trascendental: era posible construir el socialismo en antiguo imperio ruso y para ello era necesario lanzarse a un proceso de industrialización acelerado.
Esta decisión se articuló en dos grandes medidas económicas:
· La colectivización de la agricultura. Una medida que tuvo un enorme coste social y un escaso éxito económico.
· La planificación central de la economía. Basada en la propiedad estatal de industrias y servicios, el gobierno elaboró planes económicos quinquenales que debían llevar a la vieja Rusia agraria a convertirse en una potencia industrial, objetivo que se alcanzó en gran medida pero con un gran coste humano.
Para conseguir la movilización general de la población soviética, Stalin estableció una de las más brutales dictaduras de la historia. Las grandes “purgas” en los años treinta y el establecimiento de un inmenso sistema de campos de concentración, el Gulag, permitieron al “Zar Rojo” controlar con mano férrea la sociedad soviética.
Son varias las características de los regímenes fascista y nazi de la Europa de entre guerras, entre ellos: el totalitarismo, antiliberalismo y anticapitalismo, antimarxismo, el carácter contrarrevolucionario, el autoritarismo y militarismo, ultranacionalismo, liderazgo carismático, la propaganda y terror y la xenofobia. Cada una de ellas permiten comprender, en parte, como llegan al poder y se prolongan en el tiempo dichos regímenes y las consecuencias que provocaron. En esta ocasión me interesa desarrollas sólo algunas de estas características:
Autoritarismo y militarismo
Póster de SA nazi
El fascismo concebía la sociedad como una organización militar más. Había de formar organismo donde cada individuo ocupa un lugar determinado y desarrolla una función específica. En el seno de ese organismo no tenían cabida las discrepancias o disensiones. Como en toda organización militar, la autoridad, la disciplina y la fuerza relegaban la igualdad, la libertad de acción y el pacifismo. La erradicación de todo aquello que contraviniese esos principios se llevó a cabo mediante el empleo de la violencia.
Se contó con el concurso de fuerzas de carácter paramilitar: SA nazis, camisas negras italianos ofalangistas españoles, que junto a los cuerpos regulares de la policía y otros de carácter especial (ejemplo: Gestapo alemana), fueron los encargados de anular los elementos hostiles al Estado.
Bombarderos alemanes
stukas
El fascismo potenció el papel de las fuerzas armadas, esenciales para poner en práctica los planes de expansión territorial que permitiesen ensanchar el espacio vital del pueblo y vengar los "agravios históricos"sufridos por la nación. En Alemania la “teoría del espacio vital” se puso en práctica a partir de 1938, con la anexión de Austria, Checoslovaquia y Polonia. además, los estados fascistas diseñaron una compleja escenografía con el fin de exaltar y glorificar los valores de la milicia, transmitiendo a la sociedad un sentido guerrero de la vida. Mediante imponentes y pomposos desfiles congregaron auténticas muchedumbres para enardecer el patriotismo. Los niños y jóvenes recibieron una educación basada en los valores castrenses: el uso de uniformes de carácter pseudomilitar (camisa negra en Italia, parda en Alemania, azul en España, etc) y los gestos y actitudes marciales (saludo fascista).
Ultranacionalismo
Los fascismos pretendían alcanzar la unidad y la identidad nacionales, desde una visión conservadora, excluyendo y hostigando a quienes pueda poner en peligro tal aspiración, ya sean otras naciones o elementos considerados extraños como las minorías raciales (judíos, gitanos, etc). El nacionalismo fue alentado y utilizado como arma política contra otros estados, creando un ambiente de xenofobia, rencor e intransigencia que originó tensiones y conflictos. Hubo casos en los que los sentimientos nacionales se exasperaron, como las regiones de Alsacia y Lorena, en poder de Francia a raíz del Tratado de Versalles, o la parte oriental de la Prusia alemana, bajo soberanía polaca.
Acuerdos de Munich
En febrero de 1938 Hitler anexiona Austria al III Reich. Parte de la población austríaca, de habla y cultura germánicas, vio con agrado esta acción que había sido prohibida por las potencias vencedoras tras la Gran Guerra y que formaba parte de las reivindicaciones nacionalistas alemanas. Frente a este ambiente de ultranacionalismo, las principales potencias democráticas reaccionaron con tibieza, adoptando una estregia conocida como "política de apaciguamiento", basada en el mantenimiento de la paz pese a las provocaciones y hostilidad de las potencias fascistas. En septiembre de 1938, por el "Pacto de Munich", el Reino Unido y Francia concedieron a Hitler licencia para anexionarse gran parte del territorio de los Sudetes (Bohemia-Moravia), perteneciente a Checoslovaquia y donde residía una importante minoría de origen alemán. Los acuerdos de Munich resultaron un fracaso, pues meses más tarde(marzo de 1939), Hitler invadía la totalidad del territorio checo. El ataque a Polonia (septiembre de 1939) culminaría esa escalada de agresiones, originando la Segunda Guerra Mundial.
El Imperio para Mussolini
Resucitando a Roma y el Imperio Italiano
Para convencer a las masas en torno a la idea de una patria común se manipuló a conveniencia la historia: por ejemplo, Mussolini volvió su mirada en la antigua Roma, tratando de evocar la grandeza de ese imperio e identificándolo con la Italia fascista. Consideró "mare nostro" al Adriático, al modo en que los romanos distinguieron al Mediterráneo. Creó un imperio que, hasta 1941, tuvo posesiones en África (Somalía, Etiopía o Abisinia y Libia), en el Egeo (Dodecaneso) y en el Mediterráneo (Albania).
Ejemplos similares se dieron en otros regímenes totalitarios: en España, el franquismo apeló a la monarquía de los Reyes Católicos y a la época de los primeros Austrias como paradigmas de unidad y grandeza.
Liderazgo de un jefe carismático
Los fascismos trataron de conseguir la armonía social bajo la benefactora acción de un jefe ("duce, führer, caudillo"). Sin su liderazgo, la naturaleza amorfa de las masas desembocaría en el desgobierno y el caos. El jefe debía rodearse de una élite competente, preparada y "portadora de la razón y la verdad". Los individuos eran considerados ineptos para la asunción de responsabilidades y la toma de decisiones por sí mismos, su papel en la sociedad fascista era el de súbditos, no ciudadanos de pleno derecho. El jefe debía estar dotado de un especial carisma que lo distinguiese del resto de los mortales y aglutinara las diferentes tendencias dentro del poder.
Hitler y Goering
Ante el líder solo resaba actuar con una fe ciega expresada a través del culto a la personalidad. Además de su papel dirigente, la misión de jefe era servir de guía del pueblo, ejerciendo sobre él una labor benefactora y paternal.
Lapropaganda se encargó de glorificar insistentemente ese papel, haciendo uso de todos los medios a su alcance. Especialmente útil fue la radio que se encontraba presente en numerosos hogares.
Empleo de la propaganda y el terror
Joseph Goebbels
Para atraerse a las masas, los regímenes fascistas pusieron gran empeño en controlar los medios de comunicación, especialmente, la radio y la prensa. Una vez en el poder abolieron la libertad de opinión, persiguieron a los periodistas independientes y utilizaron masivamente la propaganda para inculcar valores como patria, jefe, raza, etc. Maestro sin igual en esas prácticas fue el Ministro de Propaganda del III Reich, Joseph Goebbels. Se empleó el terror, la delación, la represión y la reclusión en campos de concentración, valiéndose incluso del asesinato. Simultáneamente, se pretendió ofrecer una imagen atractiva del régimen, tanto en exterior como en el interior, mediante el empleo de una parafernalia grandilocuente: exhibición de vistosos uniformes, saludos marciales, despliegue de banderas y estandartes, brillantes desfiles militares presididos por los jerarcas, discursos, etc. Se intentaba de ese modo impresionar a las masas y llevarlas a un orgullo patriótico.
Racismo y xenofobia
Todo aquello que el fascismo interpretó que podía descomponer una sociedad uniforme y rígidamente estructurada fue perseguido. Así ocurrió con las minorías raciales (judíos, eslavos, gitanos, etc).
En la Alemania nazi estos grupos fueron en principio aislados para evitar que contaminasen a los "ciudadanos normales"; más tarde se procedió eliminarlos desde una visión que perseguía contribuir a la idea eugenésica de mejorar la raza aria, considerada como superior e identificada con el pueblo alemán. Otros pueblos, racialmente impuros (ej., los eslavos) fueron objeto de desprecio o persecución y, en cualquier caso, puestos al servicio de los intereses de esa raza superior.
Horno crematorio de
Auschwitz
Especialmente significativo fue el caso de los judíos, a quien los jerarcas nazis responsabilizaban de ser el origen de los males que aquejaban al pueblo alemán y, por lo tanto, merecedores de ser destruidos. Para ello se planificó la“solución final”.
En otros países (Italia, España) la xenofobia y el racismo, si bien estuvieron presentes en su discurso ideológico, no llegaron a alcanzar el grado de encono, violencia y sistematización que en la Alemania hitleriana.
La caída de la Bolsa de Nueva York en 1929 tuvo repercusiones de caracter mundial, provocó la caída de las exportaciones y una grave crisis económica, que vía Europa llegó a América Latina. En el caso de nuestro país, la grave crisis económica tuvo repercusiones de carácter socio-económico, sumado a discrepacias políticas que, finalmente, desembocaron en la dictadura de Terra.
El plan anticrisis y sus costos sociales
La dramática reducción de las exportaciones entre 1929 y 1932 se hizo sentir en todos los sectores. El Consejo Nacional de Administración propuso un plan para enfrentar la crisis. Las medidas pretendían no solo paliar el déficit de la balanza comercial, sino frenar la devaluación acelerada del peso uruguayo.
Por distintas razones, las disposiciones perjudicaron tanto a los exportadores como a los importadores y a las empresas extranjeras.
La inflación desatada y el cierre de empresas repercutieron en los trabajadores. A fin de compensar la rebaja del salario real se instauró la "semana inglesa", que reducía el horario laboral, y se promovió una política de obras públicas contra la desocupación. Los efectos de la crisis golpearon a toda la población, pero las clases conservadoras no estaban dispuestas a pagar un precio tan alto y el problema se trasladó al plano político.
El golpe de Estado
En las elecciones de 1930 habían triunfado los batllistas, logrando la mayoría en el Consejo Nacional de Administración, al que correspondía la dirección de la política económica. El presidente Terra pronto marcó distancia del batllismo y discrepó con las medidas tomadas por C.N.A. En esto fue respaldado por los conservadores colorados, el herrerismo y el Comité de Vigilancia Económica. Como respuesta, el batllismo hizo acuerdos con el nacionalismo independiente, rama disidente de la mayoría herrerista, para impulsar el plan anticrisis.
La gran abstención en las elecciones de 1932, que debían renovar parcialmente los integrantes del Consejo de Administración, fue interpretada por Terra como un juicio negativo a la política del C.N.A. Convencido de que el presidente debía intervenir en la conducción económica y de que no podía esperarse hasta que hubiera una reforma constitucional, el 31 de marzo de 1933 disolvió el Consejo y las cámaras.
El golpe contó con la adhesión expresa del herrerismo, el riverismo y otros colorados conservadores; sus apoyos sociales fueron el Comité de Vigilancia Económica (con el predominio del sector agroexportador) y las clases conservadoras en su conjunto. En su contra, se contaron batllistas, nacionalistas independientes, socialistas y comunistas. La población, en general, no mostró mayor signo de resistencia.
Imágenes sobre el suicidio de Brum (ex-presidente, colorado y batllistas),
su muerte representó el quiebre institucional y una muestra de oposición al golpe de Terra.
La "República conservadora"
Durante la breve dictadura de Terra hubo persecución, prisión y exilio; censura de prensa y limitación de libertades, pero no se prohibió la actividad de los partidos. La intención del presidente y sus aliados fue poner un Ejecutivo fuerte en la dirección económica. Rápidamente se convocó una Convención Constituyente. La nueva Constitución fue plebiscitada en abril de 1934. En ese mismo acto se eligieron senadores y diputados, con la ausencia de nacionalistas independientes y batllistas, que no presentaron listas ni votaron. Una disposición excepcional habilitó a la Constituyente a elegir al presidente y éste a hacer lo propio con los gobiernos departamentales. El candidato único fue Gabriel Terra. En el Senado, según el acuerdo pactado, la mitad correspondió a los terristas y la otra a los riveristas. De este modo, se inauguró un nuevo período constitucional, marcado por la representación parcial del espectro político y la participación directa de hombres del agro y la empresa en el gobierno.
Entre el intervencionismo y el capital privado
Pese a sus compromisos con los grupos vinculados al capital nacional y extranjero, Terra mantuvo cierta autonomía de acción. Aplicó políticas tendientes a favorecer a las empresas extranjeras, al sector agro-exportador y a la industria, pero no dudó en fortalecer al Estado. Tal vez su pasado batllista o un pragmatismo consciente de la falta de iniciativa privada le llevaron a concebir proyectos de corte intervencionista o a la creación de empresas mixtas (por ejemplo: Conaprole). El Estado interventor de Terra, sin embargo, había cambiado de perspectiva y de aliados. Actuaba en la economía para apuntalar -no para sustituir- al capital privado; era un "estadonodriza", que lejos de hacer frente al sector empresarial, estaba dispuesto a complementar sus esfuerzos.
Las medidas de corte más dirigista se aplicaron al control de cambios y del comercio exterior. El Banco República tuvo el monopolio de la venta de moneda extranjera, derivando la diferencia de cambios a su favor, hacia políticas de incentivo a la producción o de compensación social. Estas últimas se basaron en el asistencialismo, que buscó atenuar los efectos de la crisis.
Julio Cesar Grauert concurre a un acto político el 23 de octubre de 1933 en la ciudad de Minas, a su regreso el auto es interceptado por la policía cerca de Pando. La policía abre fuego y el joven dirigente colorado batllista muere por las heridas 3 días después.
El entierro de éste joven radical dirigente batllista fue una verdadera
manifestación política, donde hombres y mujeres expusieron oratoria (izquierda: discurso de Luisina Luisi) y debieron enfrentar los gases lacrimógenos de la policía.
Material elaborado por la docente en base a material e información de: "Uruguay 1929-1938: depresión y desarrollo fabril" de Raúl Jacob s/d. "El impacto de la crisis del '29, los reformismos y aperturas políticas desde mediados de la década del '30" de Lucia Sala de Tourón s/d. Las imágenes son escaneadas por la docente de "Historia del Urugay en imagenes", 36 cápítulos publicados por El País y B.S.E.